Sikhs del Punjab
- Jasbir Singh Kang (1962?–present)
- ESTADOS UNIDOS
Jasbir Singh Kang (1962–presente), un médico sikh de la ciudad de Yuba pide vivir en armonía
En los años posteriores al ataque del 11 de septiembre de 2001, muchos estadounidenses que profesan el Sikhismo han sido blanco de acosos y discriminación, desde miradas desconfiadas y difamaciones hasta ataques físicos.
Ante estos hechos, el Dr. Jasbir Singh Kang, un médico sikh de la ciudad de Yuba, California, organizó vigilias con velas para rezar por la paz y la armonía en los Estados Unidos. Ha aparecido en numerosos programas de radio y televisión pidiendo por la paz. También colaboró en un documental sobre la historia de los estadounidenses que profesan el Sikhismo, de los que poca gente sabe y tienden a confundir con musulmanes.
En relación con el trabajo del Dr. Kang para la comunidad después del 11 de septiembre, el alcalde de la ciudad de Yuba lo invitó a dar un discurso a los ciudadanos locales sobre lo que significa ser estadounidense.
Dr. Jasbir Singh Kang, un médico estadounidense que profesa el Sikhismo en la ciudad de Yuba, California, comenta ante un grupo de ciudadanos de Yuba cómo se siente ser estadounidense tras los eventos del 11 de septiembre de 2001.
Mi nombre es Jasbir Singh Kang. Soy médico y vivo en la ciudad de Yuba hace 10 años. El alcalde, Sr. Doolittle, me ha otorgado el honor de expresar cómo me siento por ser estadounidense. Antes de venir aquí, había leído acerca de los Estados Unidos. Los presidentes Abraham Lincoln y John F. Kennedy fueron, y siguen siendo, héroes para mí. He leído acerca de la lucha estadounidense contra la injusticia y la opresión. Había leído acerca de la Guerra Civil, donde hermanos se enfrentaron para terminar con la esclavitud.
Hace quince años, vine a esta tierra de oportunidades atraído, tal vez, por su riqueza y éxito material. Sin embargo, lo que encontré no tiene precio. Encontré justicia y equidad. Encontré dignidad humana. Encontré amor y tolerancia. Encontré generosidad de espíritu, un país que premia el esfuerzo. Encontré una libertad perfecta en el marco de esta democracia construida sobre los cimientos de una sólida fe en Dios.
Entonces, ¿cómo se combinó todo esto con mis propias creencias? A la perfección, porque mi forma de vida según el Sikhismo tiene tres principios de oro: esforzarse, compartir y siempre recordar a Dios. Mi fe sikh me enseña que hay que luchar contra la opresión. Nuestra historia es rica en sacrificios. Nuestros antepasados dieron su vida por proteger otras religiones y la libertad de expresión. Los sikhs lucharon junto a los aliados en la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Hasta hoy, muchos de nuestros hijos, hermanos y hermanas sirven a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Nuestro himno sikh, Deh Shiva Var Mohe, dice "Oh, Señor, dame una virtud que nunca me abstenga de hacer lo correcto". Mi fe también me enseña a tratar a todos los seres humanos como si fueran uno. Valora la igualdad de género. Respeta todo tipo de fe y religión.
Así que, como les decía, mi nombre es Jasbir Singh Kang. Soy estadounidense por elección y médico de profesión. Mi trabajo es salvar vidas sin juzgarlas. La ciudad de Yuba y los Estados Unidos son mi hogar.
Me han pedido que hable sobre mi sentimiento hacia los Estados Unidos, mi hogar. ¿Cómo se sienten ustedes con respecto a sus hogares? Por supuesto, lo amo. Es mi refugio y consuelo, un lugar de alegría, calidez y paz. Pero, ¿cómo se sienten si alguien malvado, lleno de odio, acaba de matar parte de su familia? Sienten tristeza, sienten ira, están cada vez más determinados a pelear contra aquello que causó el mal. Rezan pidiendo consuelo para su dolor. Quieren acomodarse y empezar a reconstruir. Entonces, ¿como se sentirían si teniendo todo ese dolor en su interior, sus propios familiares los miraran con desconfianza porque fueron adoptados en esa familia y en este país, y se ven diferentes? Pueden tener tez más oscura o pueden usar un turbante en la cabeza o ropa diferente. ¿Se sentirían repudiados? ¿desalojados? El dolor y la pena no tienen fin.
Por eso les digo, compatriotas estadounidenses, busquen en sus corazones un lugar para aquellos que se ven diferentes porque ellos también son sus hermanos y hermanas. Abrácenlos y reconfórtenlos. Tienen la misma sangre corriendo por sus venas. También lloran cuando ven fotos de bomberos corriendo por escaleras llenas de humo. Ellos también se afligen por los padres, madre, hijos, esposas, hermanos y hermanas que perdimos en ese acto de violencia insensata. También están abatidos por este ataque contra la libertad.
Así que, hermanos estadounidenses, traten a todos con amor. Nosotros los sikhs tenemos una oración que dice:
"Jin prem kio tin he prab pieo: Sólo aquellos que aman ven a Dios".
En una ocasión, el presidente Nixon dijo, "Aquéllos que te odian no ganarán, a menos que tú los odies a ellos, entonces te destruyes a ti mismo". Por favor, no permitan que el mal divida nuestra nación en líneas religiosas, ya que ésta no es una guerra entre religiones. Es una guerra entre el bien y el mal, entre la libertad y el miedo. La bondad y la libertad reinarán.
Compatriotas estadounidenses, nuestra mayor riqueza no es la material. Es nuestra libertad. Créanme, sé lo que es estar privado de libertad. Sé el dolor que causa estar encadenado.
No dejemos que los terroristas nos quiten la libertad. Puedo decir que todos los estadounidenses amantes de la libertad, independientemente de la fe que profesen, se unirán en esta batalla. Pueden contar con todos nosotros.
Para terminar, usaré las palabras de mi héroe Abraham Lincoln: "Esta nación, guiada por Dios, verá renacer la libertad [...] y no desaparecerá de la tierra". Dios bendiga a los Estados Unidos, hogar dulce hogar.
