Míseros recolectores de guisantes en California. Madre de siete niños. Edad treinta y dos años. Nipomo, California. (Dorothea Lange 1936: LOC)

Refugiados tras el efecto Dust Bowl (CUENCA DE POLVO)
1931–1941

“Y, entonces, los desposeídos salieron rumbo al Oeste, desde Kansas, Oklahoma, Texas y Nuevo México; de Nevada y Arkansas, familias y tribus se fueron sobre sus tractores levantando una polvareda. Automóviles repletos, caravanas, gente sin hogar y sin comida; veinte mil y cincuenta mil y cien mil y doscientos mil. Cruzaban las montañas, hambrientos y sin descanso; sin descanso como las hormigas, corriendo para encontrar algo de trabajo para hacer, para levantar, para empujar, para tirar, para recoger, para cortar; cualquier cosa y cualquier carga para levantar, a cambio de comida. Los niños están hambrientos. No tenemos dónde vivir. Como hormigas corriendo en busca de trabajo, comida y, sobre todo, tierra”. –John Steinbeck, The Grapes of Wrath, 1939

El efecto dust bowl (cuenca de polvo)

A principios de la década de 1930, la nación estaba sumida en la Great Depression. Millones de estadounidenses desempleados y pobres padecían la falta de alimentos básicos y vivienda, y el sentimiento de desesperanza que acompaña la pobreza extrema. La tragedia del efecto dust bowl (cuenca de polvo) llegó a las llanuras del sur y de la región central tan sólo dos años después de que el colapso de la bolsa en 1929 diera pie a la Depresión. Comenzó en 1931 con una severa sequía que arruinó las cosechas y secó el paisaje.

Daño a la tierra y a los agricultores

Los agricultores de las Grandes Llanuras habían explotado demasiado la tierra durante varios años antes de que comenzara la sequía. Después de la Primera Guerra Mundial, hubo una recesión, y los precios de las cosechas cayeron drásticamente. Los agricultores necesitaban producir cada vez más para poder subsistir. Muchos pidieron préstamos bancarios para pagar equipos y suministros para poder así cultivar más tierra y realizar varios ciclos de cosechas en la misma superficie. Esto significó un gran daño para la tierra y los agricultores. La tierra que alguna vez fue rica perdió su capacidad para retener la humedad y los nutrientes, comenzó la sequía y los agricultores se atrasaban en los pagos a los bancos.

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